A los 61, Marta sustituyó saltos ambiciosos por escalones medidos y un convenio temporal durante un parón. No facturó más, pero estabilizó su base, evitó meses en cero y, al jubilarse, su pensión reconocida resultó notablemente mayor que la proyección inicial sin ese orden claro.
A los 61, Marta sustituyó saltos ambiciosos por escalones medidos y un convenio temporal durante un parón. No facturó más, pero estabilizó su base, evitó meses en cero y, al jubilarse, su pensión reconocida resultó notablemente mayor que la proyección inicial sin ese orden claro.
A los 61, Marta sustituyó saltos ambiciosos por escalones medidos y un convenio temporal durante un parón. No facturó más, pero estabilizó su base, evitó meses en cero y, al jubilarse, su pensión reconocida resultó notablemente mayor que la proyección inicial sin ese orden claro.